Nuestra riqueza desde el tiempo

Print Friendly, PDF & Email

La Historia de la Parroquia es todo un legado de humanidad y un verdadero “patrimonio de grandeza”

San Pedro Apóstol “comunidad en salida” desde el Medievo

Una de las acciones más claras de la Iglesia está precisamente en saber conectar con los elementos propios de la sociedad y sin modificar el Evangelio, entrelazar dicho mensaje con ese resto del pueblo en el que el rostro de Cristo se nos hace visible día a día. Un ejemplo de ello lo son nuestras parroquias y la de san Pedro Apóstol de Montijo, ahora que celebramos la solemnidad de su Patrón, sabe de ello de la mano y con el rico y apreciado sabor de su historia, que en esta ocasión nos quiere conducir de manera muy personal hacia la figura de los párrocos y concretamente en los primeros sacerdotes que desempeñaron esta tarea ya por los años de 1486 a 1605.

La solemnidad de Pedro y Pablo, dos de los pilares sobre los que se edifica la Iglesia de Cristo, supone para Montijo la mirada siempre eterna hacia los muros del templo parroquial de San Pedro Apóstol. Cada 29 de junio somos capaces de adentrarnos un poquito más en la historia de un edificio que para los cristianos de Montijo es más que un “edificio”, puesto que nos empuja a hablar de 521 años de vida en comunidad en torno al Evangelio de Cristo y desde el sentido de pertenencia a la Iglesia Universal. Por ello, al llegar esta fecha tan señalada y siempre de la mano de la Historia, no queremos dejar pasar por alto que ese rico pasado de esta comunidad parroquial, nos devuelve a los tiempos actuales un legado que va más allá de lo propiamente artístico o patrimonial,  y que nos hace hablar de lo más preciado que tienen las comunidades eclesiales, lo humano. Una humanidad  que se prolonga desde aquellos inicios hasta hoy en las personas de quienes fueron sus primeros sacerdotes y párrocos.

El primer sustento económico de la fábrica parroquial

Sin-título-11

La primera vez que aparece de manera documental el nombre de iglesia de San Pedro Apóstol es en la llamada tabla inicial que los maestres y visitadores de la Orden de Santiago elaboran en torno a los años 1494-1498, una especie de índice de localidades que posteriormente desde esas fechas y hasta 1605-1606 fueron visitando.

Sin querer adentrarnos en fases, procesos y amplios periodos (que los tienes en esta misma web en la sección de Historia) queremos en este año del 2015 centrar el legado y la herencia histórica de nuestra comunidad en la figura del llamado cura párroco pero previamente hemos de aludir, aunque sea muy superficialmente, al patrimonio con el que nuestra comunidad arrancó en torno a los años finales del siglo XV y que junto a la parte propiamente espiritual, forma la administración y regiduría de una colación y de su curato con título propio.

Captura_de_pantalla_2013-05-09_a_las_20.34.21

No debió de ser una titularidad pobre pues en sus inicios, la mencionada colación poseía tierras en las zonas conocidas como Valdelobos, término de Carrasqueras, en la zona de lindes con tierras de la misma Orden de Santiago, tierras en el camino de Barbaño  e igualmente tierras en el camino de Torre del Águila, junto a donaciones que ya realizaban los fieles montijanos a finales del siglo XV como las tierras donadas por Alonso ParedesJuan Ranjo.

De la misma manera la parroquia era dueña de casas, huertos y ganado consistente en vacas, añojos y bueyes de cuyo arrendamiento y producción en general se beneficiaba para poder sufragar los gastos de las obras que terminarían levantando tan suntuosa fábrica parroquial. Y todo ello con el reconocimiento definitivo e importante de los mismos Reyes Católicos que en la ciudad de Écija concedería en su favor en el año 1501 por medio de una Real Provisión lo que la convertía en iglesia matriz quedando la hasta ahora parroquia de San Isidro como ermita adscrita a ella.

Los primeros curas párrocos en Montijo: 1486-1605

Gracias a la documentación santiaguista, podemos ofrecer una relación nominal de aquellos sacerdotes que fueron ocupando el título de curato parroquial y disfrutar de una administración que con el paso de los años fue creciendo en ermitas, santuarios, cofradías, capellanías y almas.

Francisco_de_Zurbarán_012

El primer de ellos es Juan Ruíz del hábito de san Pedro que lo fue conjuntamente con la de San Isidro desde 1486 hasta el año 1494. Posteriormente desde este año y hasta 1515, fray Bartolomé Pérez del mismo hábito; le sucede Bernardino de Aller, desde 1515 a 1550, quien fue además Prior del Convento de San Marcos de León. Le sucede Fernando Núñez en el año 1550 y Lucas Pérez en 1556, párrocos que además jugarán un papel importante en el nacimiento de mayordomía de Nuestra Señora de Barbaño junto a sus mayordomos (de la ermita de nuestra patrona), García Sánchez de Juan, Juan Pérez Juan Esteban (años 1553-1555).

Terminan aquí las visitas para el siglo XVI por lo que no tenemos los párrocos para la segunda mitad del siglo. El siglo XVII se inicia siendo cura párroco el licenciado Saldaña que lo era desde el año 1600, religioso del hábito de San Pedro con el que se elevó la referida titularidad gracias a suculentos beneficios entre otros motivos a causa de las actividades del curato con el comercio de la lana con Granada (1590-1605).

Indudablemente se nos está hablando desde un lenguaje de prosperidad y riqueza espiritual y terrenal (si queremos denominarlo así) pues al llegar los años iniciales del siglo XVII, la parroquia de San Pedro Apóstol en Montijo gozaba de la administración del hospital de pobres (acabamos de subir sus referencias históricas), ermita de San Isidro, ermita de los Santos Mártires, ermita de Santa Ana, ermita y mayordomía de Nuestra Señora de Barbaño, beaterío de Nuestra Señora de los Remedios (futuro conventual de las clarisas del Cristo del Pasmo).

WordPress theme: Kippis 1.15
A %d blogueros les gusta esto: