Animados por el Espíritu Santo. Confirmaciones 2015

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Grupo de confirmados, catequistas y sacerdotes

Grupo de confirmados, catequistas y sacerdotes

El viernes 20 de noviembre 55 jóvenes y adultos de las parroquias de Montijo recibieron el sacramento de la Confirmación.


Ayer había un color que destacaba en el templo parroquial: el rojo. El mantel del altar, el paño del ambón, las vestiduras de los sacerdotes, los estandartes de las paredes, todo en color rojo.  ¿Por qué? Pues porque el rojo es el color del fuego y de la sangre y lo mismo que el fuego ilumina y calienta y la sangre nos anima y nos mantiene vivos, el Espíritu Santo ilumina el alma del creyente, calienta su corazón y lo impulsa con energía renovadas para salir y anunciar el Evangelio con obras y palabras. Por eso el rojo es el color litúrgico del Espíritu Santo.


Los catecúmenos -los que iban a recibir el Sacramento de la Confirmación- llegaron al templo alegres y un poco nerviosos. Iban a recibir un gran don, un gran regalo.  Y ya se sabe que un gran don conlleva una gran responsabilidad.


La Confirmación es el Sacramento que completa el Bautismo y en el que recibimos el don del Espíritu Santo. Quien opta líbremente por una vida como hijo de Dios y bajo el signo de la imposición de las manos y la uncion con el Crisma pide el Esíritu de Dios, recibe la fuerza de ser testigo del amor y del poder de Dios con sus palabras y obras. Es entonces un miembro pleno y responsable de la Iglesia católica. (Cf . CIC 1285-1314)


Cuando un entrenador manda salir al campo a un futbolista, le pone la mano en el hombro y le da sus últimas instrucciones. Así se puede entender también la Confirmación. Entramos en el campo de la vida. Se nos imponen las manos. Por el Espíritu Santo sabemos lo que debemos hacer. Nos ha motivado profundamente. Su envío resuena en nuestros oídos. Sentimos su ayuda. No queremos decepcionar la confianza que ha puesto en nosotros y vamos a ganar el partido para él. Sólo tenemos que querer y escucharle.

(tomado del Youcat; núm 203)


Pero este regalo no era nuevo para ellos. El día de su Bautismo ya recibieron el Espíritu Santo que los hizo Hijos de Dios y miembros de su Iglesia. Por eso, antes de recibir la unción con el santo Crisma de manos del vicario episcopal D. Manuel Ruiz Durán, los catecúmenos renovaron las promesas bautismales. Luego, uno a uno, acompañados de sus respectivos padrinos, fueron acercándose hasta el vicario para ser confirmados.


"Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo"

“Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”


De este modo 55 personas más han pasado a formar parte del grupo de los “adultos en la fe” de las comunidades cristianas de Montijo.


Han completado su iniciación cristiana, han dejado de ser niños en la fe.


Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los “sacramentos de la iniciación cristiana”, cuya unidad debe ser salvaguardada. Es preciso, pues, explicar a los fieles que la recepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal (Cf. OCf, praenotanda 1). En efecto, a los bautizados “el sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma se comprometen mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras” (LG 11; cf OCf, praenotanda 2).

(Del Catecismo de la Iglesia Católica, número 1285)


Los miembros de las comunidades parroquiales de Montijo nos alegramos por y con estos hermanos nuestros. Ojalá que sean dóciles a la acción del Espíritu Santo para ser buenos instrumentos en las manos de Dios. De este modo serán felices ellos y harán felices a muchos otros compartiendo su felicidad. ¡Que así sea!.


La fe se aumenta compartiéndola.

La fe se aumenta compartiéndola.



Las fotografías que se sacaron durante la ceremonia se les hará llegar a los confirmados a través de sus catequistas.

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