Torreáguila: III-VIII

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Primeros vestigios cristianos en la Comarca

Indudablemente la historia del cristianismo en la Comarca está estrechamente unido al origen, desarrollo y evolución de la propia historia de ese conjunto de villas que se ha llamado Torreáguila y que además, como los montijanos sabemos, está de manera especial vinculado a la piedad y religiosidad popular por haberse encontrado en la Edad Media en sus ruinas la imagen advocada bajo el nombre de Barbaño.

En este lugar se conjugaron entre los siglos I al IV de nuestra era, elementos de carácter pagano y elementos de carácter cristiano. Cuando estudiamos por ejemplo el cristianismo en Emérita Augusta, sabemos que durante este espacio de tiempo interactúan ambos elementos y Torreáguila no es menos. Precisamtente en ese dualismo entre paganismo cristianismo  es donde podemos empezar a hablar de un asentamiento cercano a unos 400-500 moradores, alcanzando la villa el momento de máximo esplendor en torno al año 250 d.C., años centrales donde hemos situado la famosa carta de San Cripriano (255-257) en la que se hace clara referencia a los cristianos en la amplia provincia de Lusitania.

Nos interesamos por Torreáguila desde este tema sobre el origen del cristianismo en la comarca porque cuando buscamos la actuación de Dios  a través de la historia del hombre hemos de ir abandonando esa idea de que Dios actúa sobre algo humanamente desolado. Lo religoso nace de esa intensa relación entre Dios y el hombre, donde el amor y la manifestación del Primero actúa sobre el segundo a modo de respuesta y consideración de éste. Ese espíritu humano condujo en los siglos que estudiamos ahora a una idea de clara supervivencia, a no perder no ya un dominio sobre lo material (la tierra y explotarla económicamente), sino a aprovechar una indudable corriente espiritual que llegaba desde mediados del siglo III.

Es lo que hace por ejemplo en este mismo tiempo cronológico podemos referir de otras zonas de parecida evolución: Alcazaba, Las Tiendas y Lácara. Lo que los arqueólogos han denominado como segunda etapa de Torréaguila  es para nosotros el momento de hablar de dos espacios de especial significación: el martirium  y el baptisterio. El primero de ellos como “lugar de sacrificio” será el espacio dedicado al “sacrificio por excelencia” es decir, el espacio reservado para la Eucaristía. El segundo la “puerta de entrada a la Iglesia” o lo que es lo mismo, “lugar para bautizar”. En estos espacios se edifican los habitáculos para realizar dichos actos que indudablemente nos hablar de la conjugación y puesta en escena de elementos que hace de la villa romana de Torreáguila un lugar adecuado para el inicio de la historia del cristianismo en la Comarca.

No queremos adentrarnos en un apartado que dediquemos en exceso al estudio arqueológico e histórico puesto que para ello hay otros blog o espacios que pueden ser consultados pero si decir, que se van dando otros lugares con los mismos orígenes y una evolución muy parecida a Torréguila como es el caso por ejemplo de la posterior advocación a Nuestra Señora de la Caridad en la zona de Lácara, como en nosotros se dará sobre las ruinas romanas de Torreáguila, la advocación de Nuestra Señora de Barbaño . 

Ya en época de ocupación visigoda, momento realmente desolador para esta zona, llegan las primeras epidemias y tendremos la presencia de la peste, entre los años 533 y 601, cuando la zona sufrirá los estragos de una crisis demográfica especialmente por la defunción de niños y jóvenes. El arqueólogo y responsable del estudio y director de excavaciones en la villa romana de Torreáguila, el doctor Germán Rodríguez ha estudiado este caso para ochenta cadáveres aparecidos y el resultado es que, unos treinta y nueve fallecidos lo hicieron por causa de la peste. Nos interesan estos datos para el tema central que nos ocupa pues ésto unido a la posterior invasión musulmana (siglo VIII), generó una total desolación y abandono del asentamiento romano para que, tras la reconquista y con la repoblación tengamos que hablar de la marcha de los grandes señores y dominadores hasta ahora de esta zona tanto económica como socialmente.

Iglesia parroquial de san Isidro: XIII-XV

(sigue el enlace)

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