Santa María, Puerta del cielo

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Encendimos una vela por cada uno de los feligreses difuntos en el último año

Encendimos una vela por cada uno de los feligreses difuntos en el último año

Hemos celebrado el octavo día de la novena

 

El pasado sábado nos reunimos para orar por nuestros difuntos, por todos los feligreses que han fallecido en el último año.

En el penúltimo día de la novena parroquial nos dirigimos a Santa María de Barbaño como “Puerta del cielo” y le pedimos que interceda por todos nuestros difuntos, especialmente por aquellos que han fallecido en el último año (desde que estuvo la imagen de nuestra patrona en el templo parroquial). Presidió la celebración nuestro párroco, D. Pedro Gómez Serrano. Al comienzo de la celebración procedió a encender el cirio pascual como signo de la presencia de Jesucristo resucitado.


En la homilía D. Pedro dijo que éste es un día más íntimo, más afectuoso, cargado de sentimientos. Sabemos que donde donde dos o tres estén reunidos en el nombre del Señor allí está él en medio y que si nos reunimos para pedir el Padre nos escuchará. Sentimos cerca de nosotros a la santísima Virgen y le pedimos que se una a nosotros pues sabemos que su intercesión es muy poderosa.


¿Qué mejor cosa podemos hacer que rezar por nuestros difuntos?


De entre las oraciones básicas que aprendimos de pequeños en nuestra familia hay dos que se dirigen a la Virgen María: El Avemaría y la Salve (la otra oración es el Padrenuestro). En ambas pedimos a nuestra madre que interceda por nosotros en el momento de nuestra muerte.

“vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, 
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.”


“Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte. Amén”


A pesar de la fe ante la muerte sentimos impotencia. Sabemos que esta vida no es definitiva y que tenemos que abandonarla por una puerta obscura, que nos introduce en otra realidad y que tendremos que rendir cuentas de lo que hemos hecho en nuestra vida. ¿Y si no hemos sido dignos? Sólo Jesucristo es digno de estar ante Dios. nosotros confiamos en su divina misericordia.


¿Y qué podemos hacer por nuestros familiares y amigos? Antes de su fallecimiento, cuando están enfermos, podemos rezar por ellos, hacer que reciban la sagrada eucaristía -viático para la vida eterna- que reciban la unción de los enfermos… y una vez que han fallecido el Señor nos ha regalado a su Madre como auxilio. La que estuvo al pie de la cruz viendo la agonía y muerte de su Hijo intercerderá por nuestros difuntos.


Finalizada la homilía el sacerdote entregó el libro de difuntos a la monitora para que fuera leyendo pausadamente el nombre de los feligreses cuyas exequias se han celebrado en el templo parroquial en el último año. Conforme se iban leyendo los nombres un familiar del difunto se acercaba hasta el presbiterio donde encendía una vela con el fuego del cirio pascual y la depositaba en las escaleras. Así simbolizamos la oración que elevamos a Dios, nuestro padre, por intercesión de la santísima Virgen de Barbaño, por todos ellos. Descansen en paz.

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