Santa Ana

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LA ERMITA DE SANTA ANA: siglos XVI-XVIII

Sus primeras referencias documentales en el año 1605

Santa Ana con Virgen Niña. Blas Molner: año 1782

Si hablamos de la advocación en Montijo a santa Ana estamos seguros de que a todos se nos viene a la cabeza la actual imagen que se encuentra en uno de los retablos del templo parroquial y que ilustra este artículo (1). Sin embargo, históricamente en Montijo habla de la devoción por la madre de la Virgen y abuela de Jesús es remontarse mucho más en el tiempo que cuando el escultor valenciano Blas Molner hizo dicha imagen en el siglo XVIII (al que le dedicaremos su correspondiente espacio), es irnos a los años del último tercio del siglo XVI y principios del siglo XVII.

Ermita de Santa Anta: su fábrica y arquitectura

Aparece mencionada por primera vez en la visita que la Orden de Santiago hace a Montijo en 1605. De ella dice que es una ermita que se encuentra en las afueras de la villa, al poniente y en la zona conocida como ejido . Un edificio levantado sobre paredes de piedra grajadas con cal y rejas de ladrillo. La pobreza de sus materiales nos hace comprender que en el siglo XVIII se abandonara porque amenzaba derrumbe traslándose su retablo mayor e imagen al templo de San Pedro Apóstol (2).

Poseía la ermita dos puertas, un de ellas situada hacia donde sale el sol y la otra, al mediodía. Era en la primera donde se levantaba un gran portal sobre cinco arcos de ladrillo labrados con columnas, basas y capiteles. La techumbre del mencionado portal era de cuarterones de pino y alfarjías de caña (tablerillos de madera generalmente de pino omás pobre como este caso de caña, que servían de revestimento a las techumbres).

La segunda de las puertas descritas y que se situaba al mediodía, también poseía un portal sobre un arco de ladrillo, con molduras del mismo material y sus puertas realizadas en madera con clavazón. El cuerpo de la nave quedaba dividido en dos naves, luego hablamos de un edificio con dimensiones considerables ya que además, la capilla se situaba en la parte delantera de una de esas naves y allí estaba, el retablo mayor y una imagen de bulto entera y vestida de nuestra señora santa Ana con el niño Jesús en brazos por tanto, no la que conocemos hoy en día que es talla policromada y además como ya hemos indicado, realizada por Molner por enccargo de la parroquia en 1782 y que representa a la madre de María con ésta en sus brazo y no con el niño Jesús.

Era su mayordomo en el año 1605 Martín Asensio y tenía la ermita como principal fuente de ingreso, las limosnas que los domingos y día de su festividad (san Joaquín y santa Ana el 26 de julio) con realización de sermón obtenían. Podemos entender que si en el año 1605 se describe un edificio de estas características, la idea de que la ermita, y por tal advocación a santa Ana, existieran en Montijo como mínimo desde el último cuarto del siglo XVI no resulta idea desencaminada.

El siglo XVIII y la obra de Blas Molner

En uno de los libros de fábrica de la parroquia de San Pedro (1) el que recoge en el año 1782, el pago por la cantidad de 1.330 reales de vellón al maestro escultor valenciado afincado en Sevilla Blas Molner quien realizó una de las obras más preciosas que posee actualmente la iglesia parroquial montijana. De Blas Molner tenemos además la suerte de contar con otra obra, un Crucifijo que se venera en la ermita de Jesús Nazareno formando parte de un Calvario junto a María Magadalena y san Juan. Sabemos que por lo menos, el Cristo pudo haber salido de las manos de este barroco escultor, tardío en sus formas por estar ya en el siglo de las maneras artísticas neoclásicas.

La ermita de Santa Anta se nos dice en el asiento de cuentas correspondiente, amenazaba ruina y se decide pasar retablo y antigua imagen (la descrita en el año 1605) al templo parroquial en el año 1777, pero al encontrarse ésta, la imagen, en mal estado dedicen encargar la que hoy podemos ver en su primitivo retablo. Se trata de una imagen realizada en madera tallada, estofada y policromada de 140x70x57 cms. en la que santa Ana aparece sentada en un sillón, cuyo respaldo está rematado en un arco, inclinando la santa la cabeza ligeramente hacia la izquierda en actitud de contemplación a la Niña Virgen que, casi de perfil y sujeta por la pierna izquierda, alarga su brazo y su proyecta su mirada hacia la madre, quien le acerca una de sus sandalias.

La pequeña viste una graciosa túnica, recogida las mangas y ceñida por un ancho cinturón, que nos deja ver el pie derecho descalzo. Santa Ana por su parte llev una túnuca y toca que se ciñe al óvalo del rostro, que desciende por el cuello y ocupa la generosa escotadura de la túnica. Hablamos de una obra que está ricamente decorada y policromada que crea en torno a la imagen una atmósfera evanescente propia del estilo artístico (3).

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Bibliografía

(1).- Archivo Histórico Parroquial de San Pedro Apóstol: Sección: Hermandades y Cofradías. Libro de Fábrica de la Cofradía de Santa Ana. Fechas extremas: 1713-1828.

(2).- Iglesias Aunión, Pablo: Historia de la Comarca de Lácara. Del Medioevo a los Tiempos Modernos. Edita: Adecóm.Lácara. Publica: Diputación Provincial de Badajoz. 2000. Pág. 206-207.

(3).-Catálogo “Gratia Plena”. 150 Aniversario de la Declaración Dogmática de la Inmaculada Concepción. Exposición en la Santa Iglesia Catedral de Badajoz. Arzobispado de Mérida-Badajoz. Badajoz, 2005.

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