Oremos por las vocaciones

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Cartel-Jornada-Vocaciones-2015

El domingo se celebra la

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

En nuestra parroquia dedicaremos el encuentro de oración ante el Santísimo de este jueves a orar por las vocaciones.

Como ya venimos anunciando la Iglesia en España celebra este domingo la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de las Vocaciones Nativasambas con el lema ¡Qué bueno caminar contigo!.


Además de orar por las vocaciones en la celebración de la Eucaristía dominical el encuentro de oración del jueves ante el Santísimo (jueves a las 21:00 h. en el templo parroquial) también se dedicará a pedir “al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” y a meditar en su presencia en qué medida cada uno de nosotros está respondiendo a la llamada que Dios le hace.


Y como el Señor nos pide que perseveremos en la oración te ofrecemos a continuación la oración que se ha elaborado para la Jornada y uno de los poemas de Santa Teresa de Jesús -en este Año Santo Teresiano– tanto en texto como en una bella adaptación musical para tu oración personal.


Gracias, Señor, por aquellos a los que llamas

a servirte como sacerdotes,

encomendándoles el cuidado de su comunidad

y la evangelización de quienes no te conocen.

Gracias por hacerles ministros tuyos

atentos a las necesidades de todos,

con afán de servir y compromiso misionero.

 

 

Gracias por quienes, movidos por tu Espíritu,

viven con radicalidad el Evangelio

como religiosos y religiosas.

Gracias por los que, con su oración comunitaria,

interceden sin cesar por toda la humanidad,

y por los que hacen de la actividad caritativa

un testimonio de tu amor y tu misericordia.

 

 

Gracias, Señor, por todas las vocaciones,

que, aquí y en los territorios de misión,

son signo de la vitalidad de tu Iglesia.

Que la libertad y entrega de sus vidas

siga mostrándonos que es bueno caminar contigo

para anunciar el Evangelio por toda la tierra.


(Si quieres escuchar la canción en mp3 puedes utilizar algún programa como éste)


 

Vuestra soy, para Vos nací:

¿Qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad, eterna Sabiduría,

Bondad buena al alma mía;

Dios, Alteza, un Ser, Bondad:

La gran vileza mirad,

que hoy os canta amor así:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criastes,

vuestra, pues me redimistes,

vuestra, pues que me sufristes,

vuestra, pues que me llamastes.

Vuestra, porque me esperastes,

vuestra, pues no me perdí:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,

que haga tan vil criado?

¿Cuál oficio le habéis dado

a este esclavo pecador?

Veisme aquí, mi dulce amor,

amor dulce, veisme aquí:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,

yo le pongo en vuestra palma:

mi cuerpo, mi vida y alma,

mis entrañas y afición.

Dulce Esposo y Redención

pues por vuestra me ofrecí:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida;

dad salud o enfermedad,

honra o deshonra me dad;

dadme guerra o paz crecida,

flaqueza o fuerza cumplida,

que a todo digo que sí.

 

¿Qué queréis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,

dad consuelo o desconsuelo,

dadme alegría o tristeza,

dadme infierno o dadme cielo,

vida dulce, sol sin velo:

pues del todo me rendí,

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración;

si no, dadme sequedad,

si abundancia y devoción,

y si no esterilidad.

Soberana Majestad,

sólo hallo paz aquí:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme, pues, sabiduría,

o, por amor, ignorancia;

dadme años de abundancia,

o de hambre y carestía.

Dad tiniebla o claro día,

revolvedme aquí y allí:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando

quiero por amor holgar;

si me mandáis trabajar,

morir quiero trabajando:

decid dónde, cómo y cuándo,

decid dulce Amor, decid:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme Calvario o Tabor,

desierto o tierra abundosa;

sea Job en el dolor,

o Juan que al pecho reposa;

sea viña fructuosa,

o estéril, si cumple así:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Sea José puesto en cadena,

o de Egipto adelantado,

o David sufriendo pena,

o ya David encumbrado.

Sea Jonás anegado,

o libertado de allí:

 

¿Qué mandáis hacer de mí?

Haga fruto o no lo haga,

esté callando o hablando,

muéstrame la ley mi llaga,

goce de Evangelio blando;

esté penando o gozando,

sólo Vos en mí vivid.

 

¿Qué mandáis hacer de mi?

Vuestra soy, para Vos nací:

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

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