Manos misioneras: El Taller Misionero de Montijo

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Un grupo de mujeres lleva 32 años realizando una labor callada, humilde y silenciosa que sin embargo produce innumerables frutos de amor por todo el mundo. ¿Quieres saber quiénes son y qué hacen? Sigue leyendo.


El Taller Misionero de Montijo está formado por una treintena de mujeres que se reúnen todos los jueves en la Casa de la Iglesia para realizar labores y orar por las misiones. Lo que obtienen con la venta de sus labores lo entregan para distintos proyectos de cooperación misionera.


Los orígenes del Taller Misionero

Al igual que otras obras buenas de la Iglesia, como por ejemplo la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, un gran árbol crecido a partir de la semilla plantada por una jovencita francesa a principios del siglo XIX, Paulina Jaricot. (Pincha aquí para conocer cuál fue su iniciativa y su interesante vida), el origen del Taller Misionero hay que buscarlo en la iniciativa de una buena persona y de otras muchas que se unen a ella.


La hermana Vicenta, Misionera Corazón de María, fundadora del Taller Misionero de Montijo.

La hermana Vicenta, Misionera Corazón de María, fundadora del Taller Misionero de Montijo.


Corría el año 1984 cuando la hermana Vicenta leyó en una revista una noticia que le serviría de inspiración y de motivación para la creación de este pequeño-gran proyecto.

Ella misma lo cuenta de este modo:

“Vi en una revista que un taller misionero había sacado tanto dinero para las misiones y me dije: ¡chica, esto lo puedes hacer tú también! Aquel año me jubilé y ya empecé a recoger señoras”.


Y no hizo falta nada más. Alguien que se pone en marcha y otras personas que se le unen y que quieren caminar con ella.

Y así hasta ahora.


¿Pero, qué es y qué hace el Taller Misionero?

El Taller Misionero es un pequeño grupo de mujeres que surgió a partir de Cáritas con el objetivo de trabajar para las misiones, de sacar fondos para ayudar a las misiones, mediante la elaboración y venta de diferentes labores artesanales: de punto, de ganchillo, bordados, costura…   Un grupo de mujeres que han decido poner sus habilidades, su tiempo y su esfuerzo al servicio de los demás.


Cada una aporta lo que sabe y todas colaboran por una misión común

Cada una aporta lo mejor de sí misma  y todas colaboran por una misión común


En la actualidad su objetivo es promover la vocación misionera que todos tenemos por el Bautismo mediante la oración y la convivencia entre sus componentes y colaborar económicamente con las misiones con el fruto de su trabajo manual como te explicaremos más adelante.


Hay días en los que tienen la suerte de recibir la visita de algún misionero que les cuenta de primera mano qué es lo que están haciendo en la misión y a qué destinan el dinero entregado por el Taller Misionero. Les muestran vídeos, fotos, cartas de agradecimiento y aportan recibos y documentos que acreditan que aquí sí, sin trampa ni cartón, el dinero llega, la comunicación cristiana de bienes es real y el fruto de su trabajo tiene nombre y apellidos y una alegre sonrisa en la cara.


Los días en los que reciben la visita de los misioneros sienten de un modo especial que tienen MANOS MISIONERAS.


Manos de mujer, como las de María, que toman a a Jesús para llevarlo a los que más necesitan de su presencia.

Manos incansables, tejiendo redes de amor, de amistad y solidaridad por toda la tierra.

Manos delicadas, que ponen todo su ser en la humilde labor que realizan, pequeña a los ojos de los hombres pero grande a los ojos de Dios y beneficiosa para esas personas que se encuentran tan lejos en la distancia pero tan cerca en su corazón.

Manos que acogen, manos que alimentan, manos que ayudan.

¡Manos de madre, manos de abuela, manos de hermana!



Como hemos dicho el Taller Misionero se reúne todos los jueves de cinco y media a siete y media de la tarde en la sala cinco de la Casa de la Iglesia de Montijo. Allí, entre todas, distribuyen las tareas a realizar –muchas de las labores las realizan en sus casas-, charlan, comentan, se enseñan, se ayudan, cosen, tejen, bordan, pintan… y concluyen su reunión con una oración en clave misionera. A lo largo de los años se han ido incorporando más personas –muchas a partir de realizar la Catequesis de Adultos-y están con los brazos abiertos para recibir a todas las que quieran colaborar con ellas, ya sea integrándose en el grupo o encargando alguna labor.


En el Taller Misionero se acoge a todas las personas, cada una tiene algo bueno que aportar.


En un primer momento fue la hermana Vicenta la que estuvo al frente del Taller Misionero. Durante unos años fue la hermana Teodora, también Misionera Corazón de María, la encargada de esta labor, y en la actualidad, aunque todas las decisiones las toman de forma colegiada, tienen una pequeña junta directiva formada por una Presidenta (Manoli Honorato), una Secretaria (Isabel Pajuelo) y una Tesorera (Paquita Pérez).


¿Qué actividades realiza el Taller Misionero?

Además de sus reuniones semanales y las labores en su casa las mujeres del Taller Misionero realizan otras actividades.


Unas son de formación y de espiritualidad misionera, como la participación en el Día del Misionero Extremeño en el mes de marzo, en las Jornadas Interdiocesanas de Reflexión Misionera en el mes de septiembre y en otras campañas y actividades.


Otras son para recaudar fondos como el sorteo de un belén y la tienda para la venta de sus labores que realizan en torno a la Navidad o la tómbola de la Velá de San Antonio la noche del 12 de junio.


Gracias a este trabajo sencillo, callado y constante durante el año y a algunos donativos que reciben obtienen unos 6000 € que van distribuyendo intentando multiplicar su ayuda: colaboran con la Jornada del Domund, de Manos Unidas…, hacen donativos cuando ocurre algún desastre natural (huracanes, terremotos…), ayudan personalmente a los misioneros que las visitan, etc.


Las labores que realizan, como podrás ver en las fotos que tienes a continuación, son preciosas, útiles y lo mejor es que la totalidad del dinero que se obtiene con su venta se destina para la colaboración misionera. Esto es así porque estas mujeres ponen especial cuidado en aprovechar todo lo que tienen a su alcance, reciclando prendas, aprovechando botones, recogiendo retales de tela que les regalan. En numerosas ocasiones no cobran por los materiales que han tenido que comprar y muchos de los que adquieren sus artículos ofrecen un donativo extra aparte del precio acordado por la labor.


Si quieres colaborar están dispuestas a recibir ovillos de lana, hilos, telas… que tengas por tu casa que ellas, con esa magia que Dios ha puesto en sus manos, los transformarán en alimentos, sanidad, cultura… esperanza y fe en Dios que llegarán a todos los rincones del mundo gracias a los misioneros.


A continuación te dejamos con un pequeño muestrario de la gran cantidad de artículos que elaboran: Bolsas de todas clases (para el pan, para zapatos, para ropa sucia, para el secador…), mantas de baño para bebés, muñecas, paños, delantales de todos los modelos, paños para jamoneros… sin olvidarnos de que también hacen arreglos de ropa, restauran muñecas antiguas –tipo Mariquita Pérez- y todo lo que se les ponga por delante que estas mujeres, a la chita callando, con sus manos están transformando el mundo.


Gracias y a continuar con la labor.


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