Los “por qué” desde la Historia

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Surge la devoción en un territorio cristianizado

Devoción a Nuestra Señora de Barbaño

Hagamos un pequeño esfuerzo de imaginación. Paseemos nuestra creatividad por los siglos de la Edad Media extremeña, siglos XIII-XIV y viajemos hasta las orillas del río Guadiana, muy cerca de donde actualmente se encuentran las ruinas de la romana villa de Torreáguila. Pensemos en un modo de vida basado en la agricultura y como apoyo la ganadería para los núcleos pequeños de población que surgían en sus proximidades o que empezaban a crecer. Una economía que era lo que se conocía como economía de subsistencia y el poco tiempo libre en una familia, manufactura artesanal para el propio uso y como mucho, para vender en las cercanías (pero muy poco para aquella Extremadura Medieval). Pero eso sí, un sentido de comunidad en torno a la ermita o pequeña iglesia construída desde un primer momento en el llamado Montijo.En este ambiente, debemos de ser capaces de situarnos cronológicamente a partir del año 1230, cuando ya el rey leonés Alfonso IX había tomado Mérida de las manos sarracenas y repartido el territorio con el Obispo Bernardo de Santiago y el Maestre don Pedro González de la orden santiaguista (conjugamos una serie de fechas desde la conquista a las cartas de repoblación y nos movemos entre finales del año 1230 a 1316, largos y complicados procesos).

¿Qué cuenta la “leyenda” de Barbaño?

Torreáguila. Siglo I

Villa Romana de Torreáguila. Siglo I

Repoblación y devoción

Se dice que la población leonesa es muy mariana. Muchos son los cánticos y crónicas sobre los reinos cristianos en difíciles momentos encomendándose a Dios, Jesucristo y de manera muy especial a la Virgen María. Así que, con un tejido humano apropiado y una repoblación en marcha, con una administración eclesiástica como la que ejercía y ejerció hasta bien entrada la Edad Moderna (siglo XVI-XVII) la Orden de Santiago, en nuestros pueblos no tardaron en ir naciendo historias sobre apariciones marianas como la de Barbaño o La Caridad tan cercanas a nosotros.

Es pues en este contexto donde fe, tradición, historia y devoción se dan la mano para configurar -como suele ocurrir en estos casos- el pilar oral sobre el que se asienta y transmite a lo largo de los siglos la fe en torno a la advocación de Barbaño: “Se cuenta que unos pastorcillos del Montijo se encontraban a orillas del río Guadiana pastando con su ganado cuando desde el cielo y sobre una nube se les apareció la imagen de la Virgen María. Los pastorcitos encontraron junto a los llamados Paredones de Torreáguila una imagen de ella que trasladaron al Montijo, a la iglesia de san Isidro. Cuentan los moradores que por dos veces la imagen se fue al lugar donde apareció y que finalmente mandó que se levantara una ermita para su devoción en el lugar conocido como Barbaño.”

Moreno de Vargas. Alcalde de Montijo en el siglo XVII.
Cronista

Interpretación Histórica

Moreno de Vargas fue alcalde de Montijo y bautizó en la parroquia de san Pedro Apóstol a varios de sus hijos. Fue testigo directo la creciente devoción mariana. En su obra sobre la historia de Mérida y pueblos de su comarca nos dice respecto a la devoción mariana de Barbaño: “Tiene esta villa cerca del río Guadiana una ermita de Nuestra Señora que llaman de Barbaño, por estar fundada en la dehesa del mismo nombre, cuya imagen es antiquísima y de mucha devoción. Hallose entre los edificios antiguos que están arruinados allí y llaman los paredones de la Torre del Águila…es morena como la de Guadalupe.”

La riqueza de la piedad y religiosidad popular hizo que naciera esta bella tradición sobre el contexto histórico de encontrar en un lugar cristianizado entre los siglos III-IV y sobre restos que la arqueología ha definido en la villa romana de Torreáguila como martirium (lugar para celebrar la Eucaristía) y baptisterio espacio para los bautizos, una imagen de la Virgen María posiblemente de aquella primitiva devoción de los primeros cristianos.

a) Topónimo: desolada la zona por la llegada de las eipdemias y las posteriores invasiones árabes (siglos VI-VII), la zona quedó abandonada hasta que, tras la reconquista y con la repoblación, los recién llegados moradores descubren entre las mencionadas ruinas una imagen mariana que podrán por nombre el topónimo de la dehesa en la que la encuentra: Barbaño que aparece en los textos y crónicas santiaguistas de los siglos XV y XVI como Barbanna es decir, Bar- prefijo hebreo que significa hijo-a y -anna sufijo latino que nos indica el nombre del río Guadiana: hija del Anas o del Guadiana.

Restos de la primitiva iglesia de San Isidro (s. XV-XVII)
Casa granero condes (s.XVII)

La noticia de la aparición de una imagen sin duda llamaría la atención de visitadores y gobernadores santiaguistas que prohibieron la edificiación en Montijo de una ermita cuando ya existía en el siglo XV una iglesia parroquial, un hospital de pobres y se estaban iniciando las obras de otra iglesia, el futuro templo parroquial de san Pedro Apóstol entendiendo que lo más justo era, en una dehesa de aprovechamiento y bien común.

c) Primeros aportes documentales: será en los años centrales del siglo XVI, entre 1550 y 1553 cuando aparezcan las primeras referencias a la ermita allí levantada. Las actas de visita de la Orden de Santiago nos dice que era en estos años del siglo XVI un edificio que se estaba ampliando y que, dependiente de la parroquia de San Pedro Apóstol, sus mayordomos presentaban anualmente cuentas al párroco.

Si quieres conocer la Historia de la decvoción a María Santísima de Barbaño ve a su “historia”: visitar

Fundación y mayordomía en los inicios

– Año 1553: mayordomo García Sánchez de Juan. Año de la fundación de la mayordomía.

– Año 1554: mayordomo Juan Pérez.

– Año 1555: Juan Esteban.

– Años 1604-1605: mayordomos Gonzalo Martín y Alonso Sánchez respectivamente.

La doctora Aurora Ruíz Mateos, en una interesante obra sobre el arte y la religiosidad popular en la Baja Extremadura, nos habla para el siglo XVI de que, la ermita de Barbaño era centro de una fuerte devoción mariana en la comarca.

Han sido los siglos los que han ido construyendo esta importante base de contenidos históricos y devocionales, con idas y venidas de la imagen patronal de la dehesa-ermita a Montijo, rogativas, peticiones de protección en momento importantes y trascendentales llegando incluso a convertirse en el siglo XIX la propia ermita en lazareto ante la epidemia del cólera Morbo (lugar para aislar a las personas infectadas o a los difuntos por alguna epidemia).

Así, con el devenir del tiempo nos adentramos en un nuevo mes de septiembre en el que los montijanos vuelven a sentirse arropados por su Madre: María Santísima de Barbaño.

Bibliografía

Iglesias Aunión, Pablo: Historia, Religión y fe en Nuestra Señora de Barbaño. Piedad y Religiosidad Popular en Montijo. Edita: Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol-Ayuntamiento de Montijo. Montijo, 1999.

Moreno de Vargas, Bernabé: Historia de la ciudad de Mérida y pueblos de su Comarca. Año 1633. Edita: Patronato de la Biblioteca Pública de Mérida y Casa de la Cultura. Octava Edición.

Ruíz Mateos, Aurora: Arte y religiosidad popular. Las ermitas en la Baja Extremadura (siglos XV-XVI). Colección Arte y Arqueología. Departamento de Publicaciones de la Diputación Provincial de Badajoz. Badajoz, 1995.


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