Siglos I-IV

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Unas raíces comunes

Sería presuntuoso decir que, en la comarca de Montijo hay cristianos ya en el siglo I cuando éste en estos momentos comienza a extenderse desde el Mundo Oriental al Occidente romanizado, a pesar de que existan fuentes literarias e históricas que afirmen por ejemplo que, Santiago o Pablo estuvieron en el lamado Fines Terrae (“fin del mundo” del Imperio Romano, que era la actual Galicia).

Lo cierto es que, nuestra historia en función de la aparición de las primeras comunidades cristianas lo hace en una estrecha e íntima relación con la naciente comunidad cristiana en la zona emeritense es decir, en torno al siglo III y a la afamada vida de Eulalia y por otro lado, tenemos que hacer una pequeña distinción en cuanto a lo que es la historia de la Iglesia que obviamente se da de manera posterior: primero documentamos esas nacientes comunidades cristianas y posteriormente, con la llamada carta de san Cirpriano y posteriormente conocemos lo que es el nacimiento de la Iglesia.

Por tanto, lo que llamamos primeras comunidades cristianas quedan para Montijo y su comarca enraízadas en la Lusitania del siglo III y dos son los hechos importantes que en toda historia del cristianismo y de la Iglesia no pueden faltar: por un lado la carta de San Cipriano y por otro el martirio de Eulalia (de ambos os ofreceremos más adelante amplia información).

La carta de San Cipriano es de los años 255-257 y va dirigida al clero y pueblo de Emérita Augusta. Nos encontramos por tanto ante el documento más importante dentro de la historia de la llamada Provincia Metropolitana de Lusitana entonces configurada por diócesis de Pace (Beja), Olissipona (Lisboa), Oxonoba (Silves), Idigitania (Diana a Velha), Conímbriga (Coimbra), Bisseon (Víseu), Lameco (Lamego), Caliabria (¿?), Elbora (Évora), Salmántica, Ábula (Ávila), Cauria (Coria) y Numancia (Zamora), de las que solamente Caliabria ofrece dudas sobre su localización.

El otro acontecimiento importante gira en torno a la vida de Eulalia nacida en el año 292 dentro del seno de una familia acomodada. Pero nace en un momento que está socio-política y económicamente sacudido por una fuerte crisis. Se producen las llamadas invasiones bárbaras y en el que la sociedad emeritense está convulsionada por una gran inestabilidad política, invasiones bárbaras y dificultades económicas que no tardaron en ser achacadas por el ciudadano de aquel momento a una pérdida del favor divino. Para que esto no ocurriera, nacen una serie de edictos imperiales que quieren formantar el culto mediante los sacrificios y las ofrandas, lo que generó la negativa por parte de algunos sectores de aquella sociedad entrando en un periodo de persecuciones imperiales como las de Maximiano Hercúleo (285-305) donde encontrará la muerte la joven Eulalia.

Por decisión paterna, Eulalia fue recluida a una casa campestre (hay historiadores y arqueólogos que han querido buscar en Torreáguila esa citada casa), pero la niña se hará presente ante las autoridades romanas reinvindicando su fe, siendo juzgada junto a otros cristianos encontrando la muerte en el año 304. Está claro que, la influencia en la zona de la fe cristiana hizo que en muchas de las villas de sus alrededores, a partir de estos acontecimientos puedan permitirnos el hablar para los años finales del siglo III y principios del siglo IV de pequeñas comunidades cristianas que serán el germen de nuestra Iglesia Local naciente. Es el caso de la villa romana de Torre del Águila.

Torreáguila: asentamiento de origen cristiano. Siglos III-VIII

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