Hola litúrgica Santísima Trinidad. Ciclo B. 2018

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Dibujo de Patxi Velasco Fano

Este domingo celebramos el misterio central de la fe y de la vida cristiana. ¿Sabes cuál es? Que nuestra hoja litúrgica te ayude a celebrarlo.


Por supuesto. Ese es el misterio central de nuestra fe: el Misterio de la Santísima Trinidad, que Dios mismo nos ha dado a conocer revelándose como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo.


Pincha para descargar la hoja litúrgica de la Santísima Trinidad


El Misterio de la Santísima Trinidad

Nos cuesta entenderlo, es verdad, pero no es necesario entender para amar. Y amando, poco a poco a poco se va entendiendo y amando más. Porque Dios es amor.

¿Aún no lo entiendes? Ora al Espíritu Santo para que te ilumine y puedas comprender el gran misterio del amor del Padre manifestado en Jesucristo. Se paciente y sigue amando.


Veamos lo que nos dice la Iglesia acerca del dogma de la Santísima Trinidad en el Catecismo:


El dogma de la Santísima Trinidad

253 La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: “la Trinidad consubstancial” (Concilio de Constantinopla II, año 553: DS 421). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: “El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza” (Concilio de Toledo XI, año 675: DS 530). “Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina” (Concilio de Letrán IV, año 1215: DS 804).

254 Las Personas divinas son realmente distintas entre sí. “Dios es único pero no solitario” (Fides Damasi: DS 71). “Padre”, “Hijo”, Espíritu Santo” no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí: “El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo” (Concilio de Toledo XI, año 675: DS 530). Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: “El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede” (Concilio de Letrán IV, año 1215: DS 804). La Unidad divina es Trina.

255 Las Personas divinas son relativas unas a otras. La distinción real de las Personas entre sí, porque no divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: “En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres Personas considerando las relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia” (Concilio de Toledo XI, año 675: DS 528). En efecto, “en Dios todo es uno, excepto lo que comporta relaciones opuestas” (Concilio de Florencia, año 1442: DS 1330). “A causa de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo” (Concilio de Florencia, año 1442: DS 1331).


En resumen:


261 El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Sólo Dios puede dárnoslo a conocer revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

266 “La fe católica es ésta: que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo las Personas, ni separando las substancias; una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo; pero del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad” (Símbolo “Quicumque”: DS, 75).

267 Las Personas divinas, inseparables en su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo.



Jornada Pro Orantibus

Hoy la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus. Hoy nos acordamos de todas aquellas comunidades religiosas contemplativas que se acuerdan cada día de nosotros y ofrecen su oración por nuestra salvación y la de todo el mundo. Hoy tenemos presentes a esos hombres y mujeres que han puesto su corazón en el corazón de Dios.


El lema escogido para este año es una frase de Santa Teresa de Jesús: “Sólo quiero que le miréis a El” porque este año es Año Jubilar Teresiano.


Acuérdate de dar gracias y de pedir en tu oración por las comunidades religiosas contemplativas. Su oración humilde y constante sostiene la actividad pastoral de la Iglesia, te sostiene a ti.


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