Hermanos Hospitalarios

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La influencia de la labor Hospitalaria de Mérida

Cristóbal de Santa Catlina y Montijo

tapizIntentaremos de manera breve pero lo más aclaratoria posible contar quién fue el padre Cristóbal de Santa Catlina y qué importancia tiene dentro de la historia de Montijo en general, y de manera particular su vinculación con la Iglesia Local.

Cristóbal nace en Mérida el 25 de julio del año 1638. Era hijo de Juan López de Valladolid y de Juana de Orea. Concemos poco de la infancia de Cristóbal de la que si podemos decir que se desarrolló con la ausencia de la figura paterna que viajó a Indias. Gracias a la biografía de un contemporáneo suyo, el batro dominico fray Francisco de Posadas, sabemos que de mozo entró como ayudante en un hospital de Mérida, el de san Juan de Dios, donde el prior, al ver sus dotes y especial carácter para estas labores de asistir a los enfermos, lo animó a ser sacerdote ordenándose en Badajoz el 20 de marzo del año 1662.

Una vez ordenado sacerdote fue nombrado capellán de uno de los tercios que combatían en la guerra de secesión portuguesa que precisamente en la comarca emeritense, tanto capítulos ha llenado de su historia. Una vez acabada la guerra regresó a Mérida y tras pasar algunos momentos de dudas sobre su futuro, Cristóbal se retira como ermitaño a un lugar llamado Bañuelo cerca de Córdoba donde vivirá unos siete años haciendo penitencia y comenzando a congregarse a su alrededor algunos discípulos.

En 1673 decide marchar a Córdoba con el claro objetivo de ayudar a los más pobres entrnado en contacto con una cofradía dee Jesús Nazareno y San Bartolomé que había sido en aquella ciudad fundada al finalizar la Reconquista y en cuyas reglas se recogía sostener una pequeña enfermería con seis camas para desvalidos a los que la cofradía debía cuidar hasta que les encontraba sitio en algún hospital tarea nada fácil para unos años en los que esta tarea caritativa estaba muy abandonada en Córdoba (nos movemos entre los años de 1673). Serán las ancianas pobres en quienes Cristóbal pondrá su atención, personas enfermas e incurables en las que el sacerdote emeritense pondrá toda su atención.

Con todo ello en la mente y en el ánimo, Cristóbal funda dos congregaciones de carácter hospitalario, la de los Hermanos y Hermanas de Jesús Nazareno. La masculina tendrá como finalidad específica la postulación y la realización de aquellos oficios externos al hospital y la femenina el servicio directo a las enfermas, poniendo a ambas bajo la regla de la Orden Tercera de san Francisco. Posteriormente la asitencia acogería también por iniciativa suya a niños abandonados por sus madres necesitadas en la calle o en la iglesia del hospital: acoge, alimenta y educa.

Mérida y la obra de Santa Catalina

El primer contacto entre la congregación de Jesús Nazareno y la ciudad de Mérida que a la postre será la expansión de dicha congregación por la comarca y por tal la llegada a Montijo se hace por medio de un hermano del padre Cristóbal, hermano carnal nos referimos y que era conocido como Juan de san Buenaventura religioso como él en el mismo hospital. Este hermano visita Mérida en varias ocasiones a finales del siglo XVII posiblemente para reconocer un terreno sobre el que existía en su mente la idea -conociendo las carencias cuando de joven trabajo en el de San Juan de Dios- de fundar allí un hospital. Sin embargo, Cristóbal muere en Mérida en el año 1698 y nada había logrado concretar.

La siguiente referencia que tenemos a la presencia de los hermanos en esta zona es del 19 de enero de 1719, cuando comienzan a aparecer hermanos de la congregación en actas bautismales actuando como padrinos y siendo referendados como “de la orden de Jesús Nazareno” pero sin una constancia de que entre los años de 1719 y 1720 existiera un hospital bajo esta advocación como tampoco se conservan documentos sobre la fundación del mismo que si no las prooporcionan información fechada a finales del siglo XVIII con una Real Cédula de concesión del Patronato Real en 1782.

El mismo proceso y similar acontecer de episodios irían ocurriendo por los pueblos de nuestra comarca de manera que esta Congregación, dinamizada bajo la regla de san Francisco, será muy bien acogida en las localidades que, como Montijo, tenían ya raíces franciscanas. Sin el deseo de considerar totalmente imprescindible la idea de localizar una fecha de fundación, al unir estas aportaciones con las manifestaciones artísticas que han ido apareciendo tales como el retablo mural que tuvo originalmente el hospital montijano de claras connotaciones y bajo un estilo propio de finales del XVII a principios del XVIII, nuestro  Hospital Jesús Nazareno nacería en fechas comprendidas en torno a 1690-1720 dentro de esos primeros objetivos de los hermanos hospitalarios: difusión para allegar fondos, preparar terrenos, limar dificultades y aunar voluntades del pueblo y autoridades correspondientes.

Capítulo II: EL hospital de pobres en Montijo

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Bibliografía

– López Gómez, José Manuel: Salud Pública y medicina en Mérida (1700-18033). Premio Ciencias Sociales Diego Muñoz Torrero, 1989. Consejo Ciudadano de la Biblioteca Pública de Mérida Juan Pablo Forner. Mérida, 1990.

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