El Año litúrgico

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Año a año vamos avanzando juntos al encuentro del Señor escuchando la Palabra y celebrando los misterios de la fe.

Con la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo termina el año litúrgico y con el tiempo de Adviento comienza un nuevo año. A continuación te explicamos qué es el año litúrgico y cómo está estructurado.

Vivimos en el mundo sujetos al ritmo de los días y las horas. De hecho a lo largo de la historia dos han sido las referencias principales para establecer los calendarios: el sol, con su ciclo diario y anual marcados por la rotación y la traslación de la tierra y la luna, con su ciclo mensual y semanal determinado por las distintas fases lunares.

Y dijo Dios: Haya lumbreras en el firmamento de los cielos, que separen el día de la noche, y que sirvan de señales para estaciones, días y años. Sirvan de lumbreras en el firmamento de los cielos que den luz sobre la tierra. Y así fue. Hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que dominara en el día, y la lumbrera menor para que dominara en la noche; y también las estrellas. (Cf. Gen 1,14-16).


Los ciclos litúrgicos A, B y C

La liturgia también está sujeta a este continuo ciclo cósmico en el cual se han ido engarzando las distintas fiestas y celebraciones de los misterios de la Fe. Nuestro actual calendario litúrgico surge a partir de la reforma del Concilio Vaticano II que quiso volver a los orígenes, poniendo en el centro la celebración de la Pascua del Señor, y ofrecer a todos los fieles el alimento de la Palabra del Señor distribuyendo las lecturas de tal modo que a lo largo de tres años se hayan escuchado el Evangelio completo en los textos de los cuatro evangelistas, casi todo el Nuevo Testamento y los principales textos del Antiguo Testamento.

A fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles, ábranse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un periodo determinado de años, se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura. (Cf. SC 51)

Para realizar este proyecto, el Leccionario se convirtió en un libro independiente del Misal, y es en el ambón, lugar distinto del altar y de la sede de la presidencia, donde se anuncia la Palabra. Se hizo una distribución de las lecturas litúrgicas en tres ciclos, el ciclo A, el ciclo B y el ciclo C en lo que se refiere a las celebraciones dominicales y una distribución en dos años, año par y año impar para las celebraciones del resto de la semana.



Estructura del Año litúrgico

La Iglesia, “en el círculo del año desarrolla todo el Misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor” (Cf. SC 102).


Como decíamos, la actual estructura del Año Litúrgico nace del Concilio Vaticano II  y las normas que lo regulan fueron promulgadas en el motu propio del Papa Pablo VI Mysterii Paschalis entrando en vigor el 1 de enero de 1970. El domingo es el fundamento y el núcleo del Año litúrgico

La Iglesia, por una tradición apostólica que trae su origen del mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio cada ocho días, en el día que es llamado, con razón, día del Señor o domingo. En ese día los, los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios que los hizo renacer a la viva esperanza por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Por esto, el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo” (Cf. SC 106).

El principal domingo del año es el Domingo de Resurrección, cuya fecha de celebración es variable ya que depende del ciclo lunar. En el Concilio de Nicea del año 325 se acordó que la Pascua se celebrase el domingo posterior al primer plenilunio del equinoccio de primavera, o dicho de otra manera, el domingo que sigue a la primera luna llena que haya después del 22 de marzo. Por eso la fecha de su celebración oscilará entre el 22 de marzo y el 25 de abril. A partir de la determinación de la fecha de la Pascua se distribuyen el resto de las celebraciones móviles y fijas del calendario.



Los tiempo litúrgicos

A lo largo del año litúrgico, día a día, semana a semana, se celebran las distintas fiestas del Señor. Aquellas que son más importantes y centrales en nuestra Fe se celebran de un modo especial y durante más tiempo y conllevan un tiempo previo de preparación (Navidad/Adviento, Pascua/Cuaresma). Son lo que conocemos como “Tiempos fuertes”. El resto de las semanas del año son lo que conocemos como “Tiempo Ordinario”. En cada uno de estos tiempos los colores litúrgicos, los textos, la ornamentación… varían para expresar mejor aquello que se está celebrando. En este esquema tienes una visión de conjunto de todo el año litúrgico.

El santoral y el año litúrgico

“En la celebración de este círculo anual de los misterios de Cristo, la santa Iglesia venera con especial amor a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen María, unida con un vínculo indisoluble a la obra salvadora de su Hijo; en ella mira y exalta el fruto excelente de la redención y contempla con gozo, como en una imagen purísima, aquello que ella misma, toda entera, desea y espera ser” (SC 103)

Cuando la Iglesia, en el ciclo anual, hace memoria de los mártires y los demás santos “proclama el misterio pascual cumplido en ellos, que padecieron con Cristo y han sido glorificados con El; propone a los fieles sus ejemplos, que atraen a todos por medio de Cristo al Padre, y por sus méritos implora los beneficios divinos” (SC 104; cf SC 108 y 11)

(CIC 1172, 1173)

Cada año la Conferencia Episcopal de cada país elabora un calendario litúrgico con las fechas de todas las celebraciones y el modo de celebrarlas ya que no todas tienen la misma importancia. En la carta apostólica “Mysterii Paschalis” se determina el orden de precedencia de cada celebración conforme a la siguiente tabla de los días litúrgicos.



Imágenes para explicar el año litúrgico

El dibujante Patxi Velasco -Fano- nos ofrece tres estupendos dibujos, repletos de detalles y de matices, que podemos usar en la catequesis o para nuestra formación personal. En ellos se expresa la centralidad de Jesucristo en el año litúrgico; se ve que es un ciclo que aunque se repite es siempre nuevo -es como un gigantesco tornillo de una perforadora celestial con el cual penetramos en el misterio de Cristo a lo largo del año-; se ve la sucesión de las semanas y la duración de cada tiempo con el color y los principales símbolos de cada uno de ellos…

Puedes descargarlos con mayor resolución picando en cada una de las miniaturas.

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