Día tercero: Peregrinar en austeridad

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8 de agosto: Mos-Redondela


La etapa de hoy supone sumar 15 kilómetros más a las piernas de nuestros peregrinos o bien restar 15 kilómetros a la distancia que los separa de Santiago. Por la mañana salían de Mos en dirección a Redondela, conocida como la “Villa de los viaductos” pues dispone de dos viaductos de hierro construidos por ingenieros que seguían a Eiffel.


Cuando ya se ha experimentado lo que supone llevar la mochila cargada en la espalda uno se da cuenta de qué importante es llevar lo mínimo imprescindible para poder tener fuerzas para realizar el camino. Que para ser felices no necesitamos tener todas esas cosas que tantas veces ocultan quienes somos en realidad. Hoy los peregrinos meditan en la necesidad de vivir con austeridad, soltando el lastre que les impide caminar y acercarse al compañero de camino, una austeridad que no consiste en tener más o menos cosas sino en descubrir -y elegir, como una opción de vida- el ser antes que el tener.


La propuesta que se le hace a cada peregrino es que busquen disfrutar con lo poco. Que sean capaces de vivir una experiencia de no tener todo al alcance, pero sí la alegría de compartir su vida y todo lo que tiene con el hermano que camina junto a él y con él.


PEREGRINAR EN AUSTERIDAD

Gastar la vida es trabajar por los demás,

aunque no paguen;

hacer un favor al que no lo va a devolver;

gastar la vida es lanzarse aún al fracaso,

si hace falta, sin falsas prudencias;

es quemar las naves en bien del prójimo.

Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos,

y falsa teatralidad.

La vida se da sencillamente, sin publicidad,

como el agua de la vertiente,

como la madre da el pecho a su bebé,

como el sudor humilde del sembrador.

Entrénanos, Señor,

a lanzarnos a favor de los demás,

porque detrás está tu gracia y tu presencia;

verdadera riqueza y gozo

que no nos puede dar nada de lo material.



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