Dejad que los niños se acerquen a mí

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Niños y niñas de Primera Comunión

Grupo que ha recibido la Primera Comunión

Comenzaron las Primeras Comuniones

en nuestra parroquia


En la mañana del domingo 27 de abril un grupo de dieciséis niños y niñas recibieron la Primera Comunión.

Durante los domingos del mes de mayo otros cuatro grupos recibirán también por primera vez el Cuerpo de Cristo. Un paso más en su proceso de iniciación cristiana que comenzaron el día de su bautismo.

La iniciación cristiana se realiza mediante los sacramentos que ponen los fundamentos de la vida cristiana: los fieles, renacidos en el Bautismo, se fortalecen con la Confirmación y son alimentados en la Eucaristía. (Cf. Com. 251)

Estos niños y niñas están siguiendo un proceso catequético de dos años de duración para prepararse para este importante paso en su vida de fe tal y como dejó constancia públicamente una de las catequistas al ser preguntada por el sacerdote al inicio de la celebración. Además han tenido una preparación más intensa durante la semana previa en la que han asistido diariamente al templo. Este tiempo ha sido aprovechado no sólo para que el sacerdote, en este caso nuestro párroco D. Pedro Gómez, les fuera explicando con más detalle en qué consistiría la celebración, donde se colocarían, quien sería el encargado de hacer las peticiones, las ofrendas… sino también para ayudarles a que pudieran entender y vivir con mayor profundidad el gran misterio de amor que se encierra en la Eucaristía.



Como dijo D. Pedro antes del inicio toda la celebración está pensada para los niños. Y no porque ellos sean los protagonistas, que no lo son, sino para que Jesucristo resucitado que quiere entrar en sus corazones sea el verdadero protagonista. Por eso la distribución del templo, los gestos, el coro, la homilía -con todo el grupo sentado alrededor del sacerdote en las escaleras del presbiterio- iban buscando que estos niños y estas niñas pudieran acercarse a Jesús. A sus padres, a sus catequistas, a sus educadores y a toda la comunidad cristiana nos corresponde, con nuestro ejemplo y nuestra oración, colaborar para que sigan “creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Cf. Lc 2,52)

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