Cumpliendo el mandato de Jesús el día de su Ascensión

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Juan Andrés Calderón y Pedro Gómez

El domingo de la Ascensión del Señor presidió la misa de doce un sacerdote que está llevando a la práctica el mandato del Señor de “ir al mundo entero y proclamar el Evangelio”. Te invitamos a que leas la entrevista que le hicimos al terminar la celebración.


El domingo de la Ascensión tuvimos la suerte de que estuviera con nosotros un misionero diocesano: Juan Andrés Calderón.


Juan Andrés es compañero de estudios de nuestro párroco -al comienzo de la celebración bromeaban acerca de sus travesuras en los años de seminario- y desde hace cinco años está de misionero en Leymebamba (Perú). Durante estos días está de vacaciones en nuestra tierra y le invitamos a que compartiera nuestra celebración.

De este modo los niños que este año han hecho su primera comunión le pudieron entregar personalmente los 1062 € que aportaron el día que recibieron a Jesús-Eucaristía por primera vez.


Juan Andrés con los niños y niñas que le entregaron el donativo para su Misión.


Los niños y niñas que han hecho este año su primera comunión han dado 1062 € para las misiones


Juan Andrés agradeció la generosidad de estos niños y niñas que servirá para atender algunas de las múltiples necesidades de las veinticinco comunidades que tiene su parroquia en Perú.


Al terminar la misa le hicimos una pequeña entrevista que te ofrecemos a continuación.


Entrevista a Juan Andrés Calderón


¿Quién eres?

Juan Andrés Calderón, sacerdote de la diócesis de Mérida-Badajoz, con destino y servicio en Perú desde hace 5 años y que estoy por aquí estos días de vacaciones y acompañando en este domingo de la Ascensión a los niños y niñas de comunión de la parroquia de San Pedro de Montijo y  a toda la comunidad.


¿Por qué en Perú?

Porque los destinos del Señor son así de caprichosos. Yo estaba muy tranquilito aquí pero, bueno, se necesitaba también que desde nuestra diócesis fuera alguien a una comunidad que tenemos un poco como hermanamiento, en Leymebamba, en la diócesis y región de Amazonas, en Perú. Y bueno, yo creo que, por las casualidades de la vida…


¿Por la providencia?

Por la providencia, claro.


Juan Andrés lleva cinco años en Perú en esta segunda etapa de misionero


¿Qué haces allí?

Allí estamos en una parroquia que tiene veinticinco comunidades repartidas por los Andes, en la zona norte, región de Amazonas, en Perú.  Y lo que hacemos es lo que se hace en todas las parroquias: vivir la fe, compartirla y ayudar en lo que se pueda, ayudarnos en lo que se pueda unos a otros.


…lo que hacemos es lo que se hace en todas las parroquias: vivir la fe, compartir y ayudar en lo que se pueda…


Has dicho en la homilía que allí las comunidades las sostienen los catequistas, los laicos ¿Crees que los laicos aquí, en nuestras comunidades, tienen que tener más responsabilidades o tener otra forma de participación?

Yo creo que los laicos, los catequistas, los agentes de pastoral, deben tener una responsabilidad especial en la parroquia. No que sean unos pequeños curillas, sino que sean realmente laicos que tienen el carisma, como hemos escuchado hoy en el evangelio, tienen el carisma del servicio precisamente en esta parcela de la pastoral, de cuidar en cierta manera de su comunidad, de su parroquia. Y allí es que no puede ser de otra manera, porque son pueblos muy distantes, muy distintos, y clero poco… Ellos realmente no es que sean el cura, pero sí son responsables, agentes de pastoral que se preparan y que están pendientes de todo en la comunidad.


los catequistas, los agentes de pastoral, deben tener una responsabilidad especial en la parroquia. No que sean unos pequeños curillas


Desde tu experiencia, y por el conocimiento de la realidad de Extremadura y de América ¿qué nos dirías, hoy, a la comunidad parroquial de San Pedro Apóstol de Montijo?

Bueno, primero darle las gracias, porque sé que en esta parroquia, en esta comunidad, hay un cierto sentido misionero y se nota en la oración, en el acompañamiento y también en la generosidad, como el gesto de los niños de primera comunión de este año. ¿Y qué más se le puede decir? Pues que sigamos adelante todos, pendientes de que el Señor nos indique por dónde y cómo. Y, por supuesto, que entre cada uno de nosotros que formamos esta comunidad se vayan estrechando cada día más lazos de verdaderos hermanos que, al fin y al cabo, es lo que somos.


Sigamos adelante todos, pendientes de que el Señor nos indique por dónde y cómo


Pues muchas gracias. Seguiremos rezando por vosotros y colaborando en lo posible y vosotros ayudándonos a extender el Reino de Dios por todo el mundo.

Muchas gracias, muchas gracias.



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