Averigua lo que ocurre cuando tienes los oídos abiertos. Si te atreves.

Print Friendly, PDF & Email
Foto de la hermana Caty Pidehierro

Hermana Caty Piedehierro, misionera en Perú

En la misa de doce del domingo 14 de enero los niños que hicieron su primera comunión el pasado año entregaron a la hermana Caty Piedehierro los 781,55 € que ofrecieron el día que recibieron el Cuerpo de Cristo por primera vez. Al terminar le realizamos una pequeña entrevista a la hermana Caty.


En nuestra parroquia los niños que hacen la primera comunión ofrecen un donativo  para compartir con otros niños que viven en regiones pobres. Esta ayuda se canaliza a través de los misioneros y siempre que es posible la entrega se hace de forma personal a alguno de ellos. En esta ocasión se le entregó a la hermana Caty Piedehierro que atiende un comedor para niños en Chachapoyas (Perú).


Aprovechando su presencia entre nosotros le realizamos una pequeña entrevista en la que nos contó las consecuencias que tuvo en su vida el atreverse a tener los oídos abiertos. 

Y si la lees hasta el final sabrás qué es el seroche y su relación con la hermana Caty.

Disfruta de la entrevista.


Entrevista a la Hermana Caty.

¿Quién eres?

Bueno, yo soy Caty Piedehierro Barroso. Soy natural de Puebla de la Calzada y hace muchos años pues emigré de estas tierras. Soy religiosa. Pertenezco a la congregación “Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana” y estoy en Perú como misionera, en Chachapoyas concretamente, hace veinticuatro años.


¿Qué es lo que haces allí?

Realmente la obra social que hacemos allá es muy amplia. Tenemos un comedor con 120 a 130 niños que comen allí diariamente, solamente una vez al día, solamente una comida es la que hacen (lo dice con pena). También tenemos un dispensario parroquial en el que apoyamos a los indigentes que realmente no tienen para comprar las medicinas porque allá en el hospital que tenemos realmente las carencias son muy grandes y hay que llevar desde el bisturí a la jeringa, hay que llevarlo todo para que sea intervenido o los medicamentos para su tratamiento.


¿Quién o qué es lo que hace que te dediques a esto?

¿Quién lo hace? Pues, mira, realmente lo hace el Dios que me ha llamado. Me hizo un llamado y yo he respondido generosamente a ese llamado que es mi opción por los más pobres y por los más indigentes.


Dios me hizo un llamado y yo he respondido generosamente


¿Y cómo fue esa llamada?

Pues la verdad es que Dios pone personas concretas en el camino de las personas que van labrando ese camino y que nos van descubriendo a un Dios vivo, a un Dios que nos da pues esa seguridad y ese deseo de seguirle en plenitud. Pero sí que para seguirlo hay que dejar muchas cosas: hay que dejar familia, hay que dejar casa, hay que dejar países… hay que dejar todo con esa realidad que es una opción, de verdad, a ese Dios como ha dicho hoy la lectura, el llamado también de Samuel ….. Vé y sígueme. Y apenas entendía lo que le decía pero le siguió. Pues sí, le seguí de esa manera. Fui llamada. El Señor se fía de las personas y yo me he fiado plenamente de Él y ¡aquí estoy, haciendo humanamente lo que podemos! dentro de mis limitaciones como persona humana: soy muy flaquita como me veis; soy poca cosa pero por lo menos voy dando aquello que Él me ha regalado como dones y cualidades y las estoy poniendo al servicio de los demás.


El Señor se fía de las personas y yo me he fiado plenamente de Él.


Pero ¿merece la pena eso, dejar todo?

¡Siii, hombre, claro! Y además Él dice  “el ciento por uno es la recompensa”, es el ciento por uno y la vida eterna. Estoy convencida de ello.


¿Eres feliz?

Muy feliz. ¿Se me nota o no se me nota? (Risas) Soy muy feliz y además mucho más feliz el poder ser,…  ¡hacer algo por los demás!. Mira, yo he dicho ahí (se refiere a sus palabras durante la misa), ver a un niño reír… Yo nunca olvidaré el primer contenedor que llegó a Chachapoyas desde España. Ver a una niña que jamás había cogido una muñeca en sus manos. Vi una muñeca y le di la muñeca a la niña y la miraba y justo la muñeca hablaba… La niña no sabía si llorar, si reír o qué hacer… Esa impresión, ese gesto de la niña se me quedó grabado en mi corazón.


Soy muy feliz por poder hacer algo por los demás


¿Crees que Dios sigue llamando hoy?

(enérgica) ¡Sigue llamando, lo que pasa es que se hacen los sordos! ¿Por qué? Porque queremos la vida más cómoda y nos estamos acostumbrando. Por eso yo he hablado hoy que el Señor sigue llamando como a Samuel y sigue llamando a laicos también, comprometidos. No solo sacerdotes. Necesitamos también laicos comprometidos, religiosas y sacerdotes.


¡Dios sigue llamando, lo que pasa es que se hacen los sordos! Necesitamos laicos comprometidos


La Iglesia, mira, a muchos kilómetros  no hay sacerdotes, no hay religiosas. Pues vamos donde podemos y las limitaciones Dios sabe  ¿no? pero necesitamos…

Dios sigue llamando pero nos hacemos los sordos porque queremos vivir muy cómodamente. Tenemos que desinstalarnos un poquito de nuestras comodidades, de nuestros sillones, de nuestras teles, de nuestro Internet, etcétera y dar un paso, pasar el charco –que cuesta- pasar el charco y decir “Señor, aquí estoy. ¿Qué quieres de mí?”


Por último ¿Qué les dirías a la comunidad de San Pedro y a los niños de la catequesis?

Primero yo les daría las gracias. Gracias porque también el año pasado me dieron, platita se dice allí, el dinero. La generosidad de estos niños que se les va inculcando en valores, en generosidad. Que vayan aprendiendo que tienen que ser solidarios con aquellos que menos tienen. Yo les daría las gracias en primer lugar a ellos, a sus padres que han sido un medio por el que ellos han colaborado; a las catequistas. Ellas han ido forjando y van forjando en valores a esos niños. Lo bueno sería en que no se quedara solamente en hacer la comunión o los sacramentos, sino que fuera una continuidad.


Que los niños vayan aprendiendo que tienen que ser solidarios con aquellos que menos tienen


Recibir a Jesús es como el Bautismo. Nos bautizan. Pero hemos sido bautizados no para quedarnos ahí. Hemos sido bautizados para ser misioneros “Id y anunciad”. Y predicad. También hay que denunciar. Jesús lo hizo. Y un día Jesús lo hizo, entró en el mercado (hace alusión a la escena de los mercaderes del templo -Cf Jn 2,13-25-) y botó todo, botó todo. ¿Por qué? Porque realmente lo estaban convirtiendo en adulterio, en robar, en ladrones. También es necesario mover un poco las conciencias. Yo pienso que Diosito también nos tiene que mover las conciencias para decirnos “Oye, sal de donde estás y muévete un poquito” porque no puedes vivir instalado. Hay otros que nos están esperando, hay otros que nos necesitan… pero no podemos estar aquí esperando a que nos lo den todo.


Porque el Señor dice, “Oye, echa las redes, vuelve a echarlas”. Cuando Pedro dijo “¡Señor, hemos estado aquí toda la noche aquí bregando y al final no hemos conseguido nada”  “Hombre de poca fe. Vuelve a echar las redes.” Y echaron las redes ¿y qué ocurría? Que no podían con ellas. Creo que hay que, otra vez, echar las redes. Porque estamos viviendo en un mundo muy cómodo y nos quejamos de que no hay vocaciones ¿Por qué no hay vocaciones? Porque vivimos instalados. Venimos a las parroquias,  hacemos una obra social, en catequesis, en lo otro, en los grupos, etcétera, etcétera y después ya a mi casita y a mis cosas.


¿Por qué no hay vocaciones? porque vivimos instalados


Creo que el Señor nos está llamando y nos está dando…  ¡Y hay muchas cosas que están pasando!. Analicemos, interroguémonos a nosotros mismos de por qué pasan tantas cosas.. .¿No dependerán algunas de mí? ¿No será que yo también tengo que dar el paso para que otros cambien? ¿No será que yo no soy testimonio para los demás con mi vida, con mi comportamiento? Hay muchas cosas que el Señor nos está diciendo cómo a Samuel.

¡Salgan! ¿Dónde moras, Señor? Vengan y vean. Y no tenía ni donde reclinar la cabeza.

Yo recuerdo siempre mucho a mi padre. Un hombre sabio. Me decía cuando me iba a ir a misiones: “Hija ¿dónde vas a ir? Si tú allí no conoces a nadie. Pero tú con lo limpia que eres… donde vas a encontrar agua, y la cama. La gente..” Dije, “Padre, ya verás”. Me fui al Perú y ni la altura, porque estamos a más de tres mil metros, porque da el “seroche”, el mareo; no me dio la altura y mira lo flacucha que soy, ni me dio el seroche, ni la comida me dio asco, ni soy escrupulosa, como en cualquier sitio, no cojo ningunas enfermedades. Aquí me tienes hijo mío. Es todo obra de Dios. Yo soy un instrumento en las manos del Señor que me ha cogido y me ha dicho “Caty, (palmea con las manos)  levántate, toma tu camilla y camina” Entonces, aquí estoy hijito. Solamente decirles ¡Animo a la parroquia de San Pedro! A este hombre tan bueno, que es el padre Pedro, que es buena gente, que anima. Que el Señor le siga dando ese carácter que tiene de jalar a la gente.


Es todo obra de Dios. Yo soy un instrumento en las manos del Señor


¿Qué es “jalar”?

Jalar es tirar, pa’ que se enteren. Jalar es tirar. Después de veinticuatro años tengo mucho de Perú. Jalar, botar, lo otro y lo otro. Pero entiéndanme, es lo mismo. Denle a la parroquia de San Pedro vocaciones, buenas vocaciones: laicos comprometidos, sacerdotes y religiosas. Que algún día las tengamos. Hay que remover los corazones porque el Señor sigue llamando pero no hay respuesta de parte de los jóvenes. Entonces habrá que interrogarse por qué no vienen a nuestras congregaciones , a nuestras parroquias las vocaciones.


Hay que remover los corazones porque el Señor sigue llamando pero no hay respuesta


Pediremos al Señor que siga llamando y que abra los oídos de la gente.

¡Gracias!

A ti.


WordPress theme: Kippis 1.15
A %d blogueros les gusta esto: